“El voluntariado me ha enriquecido muchísimo”

Raquel Montiel ha cumplido su primer año como voluntaria, y ahora nos hace un balance de cómo ha sido esta primera etapa, mucho más intensa de lo que se había imaginado en cuanto experiencias y sensaciones…


“Cuando decidí informarme para hacer el voluntariado en Cruz Roja, vi varios vídeos en los que los voluntarios explicaban su experiencia, y al principio pensé que quizás sus valoraciones eran exageradas. Pero una vez lo vives tú, te das cuenta de que es así, de que con poco que puedas dar, puedes hacer muy felices a otras personas”, confiesa Raquel que, aunque ya había vivido otras experiencias como voluntaria, el contacto más directo con las personas que ha tenido este último año le han sorprendido muy positivamente.

Llegó a Creu Roja Barcelonès Nord hace un año, después de volver de Italia, donde estuvo viviendo 5 años. Allí ya conoció la experiencia del voluntariado en un consultorio familiar, donde daba apoyo en las tareas administrativas y de organización de los talleres para familias. Cuando volvió a Barcelona, quiso continuar con el voluntariado, ya fuera colaborando en este tipo de acciones más relacionadas con su profesión (administración y finanzas) o en otras más encaminadas a la intervención directa con las personas: “he estado acompañando a las personas mayores en diversos talleres de salud, en excursiones y actividades que hacen en grupo, y también he estado con niños y niñas pequeños, jugando y dinamizando actividades con ellos mientras sus madres estaban en el taller de atención a víctimas de violencia machista. En este último proyecto, la verdad es que los pequeños venían de vivir una situación muy difícil en casa, pero rápidamente creé un vínculo con ellos y me llevé muchos abrazo y sonrisas”.

“Con poco que puedas dar, puedes hacer muy felices a otras personas”

Define sus vivencias durante este año como “un efecto rebote ya que, con un gesto, un abrazo, con escuchar o acompañar a otra persona que está en una situación diferente a la tuya, recibes mucho a cambio. Es decir, entras aquí para intentar ayudar y hacer un poco más feliz a otras personas, y por efecto rebote tu también te llevas a casa mucha más felicidad y te sientes mucho mejor. En este sentido, el voluntariado me ha enriquecido muchísimo”.
Es el caso de su experiencia con las personas mayores: “se sienten muy solos y muchas veces lo que más les ayuda es que simplemente escuches, ya que te cuentan sus problemas, sus alegrías… Te cogen de la mano cuando vamos a alguna excursión y no te sueltan porque se sienten seguros y contentos contigo, y eso es algo muy bonito. Incluso he llegado a estar tan cómoda con ellos que, en un taller de emociones al que fuimos varios voluntarios como acompañantes, participé como una más y me dejé llevar explicando también mis emociones”.

“Te cogen de la mano y no te sueltan porque se sienten seguros y contentos contigo, y eso es algo muy bonito”

Las ganas de Raquel por seguir colaborando en otros proyectos no se agotan, y una vez dentro de la organización de Cruz Roja, se sigue formando en varios campos de intervención muy diferentes a los que hasta ahora ha experimentado: “me he apuntado a la formación de Primeros Auxilios, porque es un campo que me llama mucho la atención, tanto para nuestra vida diaria como para poder seguir ayudando de otra manera en el voluntariado. Y una vez lo finalice, ya podré participar también en los preventivos e intervenciones de socorros y emergencias. También me he apuntado a una formación sobre alimentación en personas mayores, y ahora me gustaría incorporarme también al programa de alimentos… Una vez eres voluntaria te dan la oportunidad desde la organización de poder ampliar tus conocimientos y seguir formándote, y eso es algo muy positivo también.”

Ella ha estudiado administración y finanzas, y ha trabajado siempre como administrativa, por lo que comenta que “nunca antes había hecho acciones que implicaran un trato tan cercano con las personas a las que atiendes. Nunca había hecho nada relacionado con personas mayores o con infancia, pero eso no me ha impedido que pudiera colaborar de muchas formas.”

Por todo ello, si pedimos a Raquel que haga una valoración de su primer año como voluntaria nos contesta rápidamente: “definiría este año como una experiencia maravillosa. Recomiendo totalmente hacer un voluntariado, porque tienes la oportunidad de ayudar a muchísima gente, de hacerlos muy muy felices y, a la vez, con el poco tiempo y acciones que puedas hacer te sientes mucho mejor persona también, más lleno. Puedes dar un abrazo, una sonrisa, jugar con los pequeños… Cualquier acción es buena.

Si tú también quieres incorporarte al voluntariado y experimentarlo como Raquel, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del teléfono 93 464 06 09 o haciendo clic en este enlace.