“Fue una experiencia muy bonita poder enseñar a los demás algo de lo que he aprendido”

Conocemos la historia de Yoleidy Quezada, ex alumna y profesora invitada en el programa de ocupación de Creu Roja. Con 28 años, está a punto de abrir su propio negocio de repostería, su verdadera vocación, y hoy nos explica cómo está siendo su camino como emprendedora.

Yoleidy llegó de República Dominicana hace 10 años. Actualmente trabaja por las mañanas en una empresa de limpieza, a tiempo parcial, y por la tarde se dedica a preparar su sueño: su negocio de repostería. Para ella, los días a veces son muy largos e intensos, ya que muchos días se levanta a las 4 de la mañana para entrar a trabajar a las 6, y por la tarde está con sus 3 hijos, de 10, 7 y 4 años, mientras dedica tiempo también a su vocación: la repostería.

Debe ser difícil aguantar este ritmo siempre…

Mi marido trabaja casi siempre de tardes, de manera que nos combinamos: él se encarga de despertar, preparar y llevar a los niños al colegio por las mañanas, y yo por las tardes. Ser madre, trabajar y emprender al mismo tiempo a menudo es difícil, pero vale la pena luchar por tu sueño: ahora estoy comprando ya todos los utensilios y preparando, planificando todo, porque mi intención es poder abrir este año mi propia empresa de repostería, algo que he querido hacer desde hace mucho tiempo.

¿Cuándo empezaste a interesarte por la cocina y la repostería?
Desde muy pequeña ya me apasionaba la cocina, y a los 12 años empecé a estudiar repostería, rama en la que me he especializado. Desde entonces he trabajado siempre en el mundo de la restauración y la cocina, desde camarera, pasando por pinche, ayudante de cocina y sous-chef.

El año pasado te apuntaste al “Taller de cocina”, del programa de ocupación de Cruz Roja Escuela de Segundas oportunidades, cofinanciado por el Fondo Social Europeo ¿Qué supuso para ti este curso?
Ya estaba muy habituada a la cocina, pero me llamó mucho la atención poder aprender nuevos platos, sobre todo de la comida española y catalana, ya que voy conociendo más de ella. Y la verdad es que fue una muy grata experiencia. Aprendí muchísimas cosas, y no sólo en relación a la cocina, sino que tratamos temas como la autoestima, el comportamiento en el trabajo, como lidiar con el estrés, riesgos laborales, cómo hacer un buen currículum, y además obtuvimos el título de manipulación de alimentos. En definitiva, muchas cosas que vale la pena aprender y que te sirven para toda tu vida y experiencia laboral.

6 meses después de esta experiencia, cambiaste los roles y te convertiste de alumna en profesora, en una de las sesiones del “Taller de panadería y repostería”, del mismo programa de ocupación ¿Cómo te sentiste en el otro lado, compartiendo tus conocimientos con otros jóvenes?
Fue un inmenso placer y una experiencia muy bonita. Fue una sorpresa que Núria, la técnica responsable del programa, me diera la oportunidad de ser profesora de repostería por un día. Nunca olvidaré esa experiencia, poder enseñar a los demás algo de lo que he aprendido. Todo lo que uno quiere se tiene que trabajar, y luchar por ello y, en mi caso, llevo creyendo en mí y luchando desde los 12 años, por eso fue un logro estar en el otro lado, y ver que los demás también creen en mí.

¿Cómo describirías tu camino desde tus inicios en el mundo de la repostería hasta ahora, que estás a punto de cumplir tu sueño de emprendedora?
Ha sido largo el camino… Dejé muchas veces de creer que iba a poder trabajar de lo que aprendí, de mi pasión… Muchas veces no me sentí apoyada, y se me cerraron muchas puertas. Pero en 2015 cambié mi mentalidad: mi esposo volvió de Perú, su país natal, con muchos utensilios de repostería que le había dado mi suegra para mí, y me volví a recordar a mí misma lo mucho que me gusta la repostería, y volví a centrarme en ello.

Y ahora ¿cuál es el siguiente objetivo?
Mi primer objetivo es darle estabilidad a mis hijos para que ellos puedan lograr lo que quieran ser, sin que los recursos para conseguirlo sean limitados, como muchas veces lo fueron para mí; y que mi familia se sienta orgullosa: mis padres que siempre creyeron en mí, mis hermanos, mis hijos y mi esposo, el cómplice de todos mis sueños. Este 2018 espero que todos ellos puedan disfrutar de mis pasteles y productos en mi cafetería, en mi empresa familiar de repostería.

Si estás buscando trabajo o te interesa seguir formándote, como hizo Yoleidy ¡consulta aquí los cursos de ocupación que tenemos programados para este año!