Juan Felipe Rodríguez, voluntario de Socorros y Emergencias: “Me gusta sentir que la persona a la que atiendes se va con una sonrisa en la cara”

Juan Felipe empezó su trayectoria como voluntario de Socorros y emergencias en 1972. Por motivos laborales, tuvo que dejarlo al poco tiempo, pero la inquietud por hacer voluntariado nunca le dejó de rondar por la cabeza y, en 2007, volvió a formar parte del equipo de voluntarios, hasta el día de hoy, en que sigue aportando su tiempo y sus conocimientos en el mismo ámbito de intervención. Técnico industrial y actualmente quiromasajista en el Instituto Guttmann, en esta entrevista nos explica su camino como voluntario y algunas de sus experiencias vividas a lo largo de estos años.

Según tú, toda persona interesada en hacer voluntariado en Cruz Roja siente un “gusanillo” interior en algún momento, que te lleva a ello. ¿Cómo surge en ti esta inquietud por hacerte voluntario?Desde pequeño siempre me ha gustado ayudar mientras hacíamos deporte si alguien se hacía daño, es por eso que acabé estudiando también para quiromasajista. Pero especialmente fue durante una excursión en la playa de Badalona, cuando vi como un chico se estaba ahogando en el agua. No me lo pensé dos veces y me metí para ayudarlo. Desde entonces pensé que quería encontrar la forma de poder seguir ayudando con acciones de este tipo, y pregunté en Cruz Roja. En aquel momento la formación era diferente a la actual, aunque para entrar en el equipo de Socorros tenías que hacer también una formación específica en primeros auxilios. Estuve poco tiempo en salvamiento acuático por razones laborales, pero me gustó, y en cuanto pude, volví a incorporarme como voluntario en Socorros.

¿Qué consideras fundamental para ser voluntario o voluntaria de Socorros y Emergencias?
Se necesita responsabilidad. Ser responsable no sólo con la persona a la que vas a atender, sino también con tus compañeros, ya que cuando asistes a una persona nunca lo haces solo, sino que es un trabajo en equipo. Por otro lado, es importante ser afable e intentar mostrar tu mejor simpatía a la hora de atender a una persona que se ha hecho daño o está nerviosa. Presentarte, acercarte y animarla, darle confianza mientras le haces una cura, darle un abrazo si hace falta, y hacer que se sienta cómoda. Pero esto es algo que acostumbra a ir con la persona que es voluntaria, ya que te gusta hacer lo que haces, y hacerlo bien.

Por otro lado, es importante entender que el voluntariado no substituye a la parte profesional. Hacemos la labor de ayuda e intervención en casos de emergencia, pero sin substituir al profesional. Los conocimientos sanitarios y de primeros auxilios son muy importantes, por eso es necesario hacer una formación previa, pero también es importante ser tú mismo y dejarte ayudar y guiar por tus compañeros que llevan más tiempo, y poco a poco ir acumulando práctica y experiencia.

“A todos los que estamos en Cruz Roja nos ha picado el gusanillo del voluntariado”

 

¿Qué tipo de intervenciones has tenido que realizar durante todo este tiempo?
De muchos tipos. Por ejemplo, recuerdo una situación difícil, que fue la atención a un chico que durante un incidente en las fiestas de San Adrián se cortó la arteria femoral. Mientras llegaba el equipo del 112, realizamos las tareas de primeros auxilios, y durante su intervención les estuvimos ayudando también. Si no hubiéramos reaccionado como lo hicimos en ese primer momento de auxilio, la vida del chico hubiera estado en peligro. Recuerdo esta intervención porque, además de las complicaciones que tuvo, fue la primera de mi hija como voluntaria. Otro tipo de asistencias menos traumáticas y que hacemos mucho, es prevención en macro eventos o conciertos y asistencia si es necesario. En estos casos hemos notado cada vez más intervenciones por problemas etílicos en jóvenes. O durante la ola de frío, cuando acompañas al equipo social para ofrecer ayuda a las personas que duermen en la calle.

Además de realizar servicios preventivos y de intervención en eventos o espacios con un gran nombre de personas, Cruz Roja también activa en situaciones concretas el Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) de Intervención Piscosocial, como fue el caso en el atentado de Barcelona. Tu formaste parte del equipo de voluntarios que actuó…
En estos casos en los que atiendes y das apoyo emocional a las familias de las víctimas por accidentes de transporte o atentados, como en esta situación, te das cuenta de lo mucho que te necesitan estas personas en unos momentos tan difíciles. No se trata solo de sentarte con ellas y acompañarlas, sino también de escucharlas, de atenderlas con emotividad. No hace falta hablar, simplemente que sepan que estás ahí acompañándolas, y ellas te lo agradecen con la mirada, e incluso a veces con un abrazo.

¿Qué significa para ti hacer voluntariado en Cruz Roja?
Es querer ayudar al prójimo, es un sentimiento que llevas dentro, y desde Cruz Roja se abarcan tantas cosas… Para mí se ha convertido ya en mi segunda familia, porque creas un vínculo muy estrecho con tus compañeros, compartes muchas horas con ellos. Significa también colaborar a que una persona se salve o mejore, y eso es muy satisfactorio. Por otro lado, ganas en calidad de vida y capacidad de atender en una situación de emergencia cuando sucede a tu alrededor, por ejemplo, para ayudar a un vecino o a alguien en un momento dado, aunque no estés de servicio.

Una de las cosas que más me gusta de hacer este voluntariado es sentir que la persona a la que estás atendiendo se va con una sonrisa en la cara, con la sensación de que la hemos cuidado bien. Obviamente hay situaciones difíciles, pero tú como voluntario actúas con el corazón en la mano, y poniendo todo tu empeño en que todo salga bien.

Si tú también quieres hacer voluntariado, como Juan Felipe, llámanos al 93 464 06 09 o haz clic en el siguiente enlace para acceder a la solicitud: https://goo.gl/3uJLCU